martes

PEREZOSA Y ADORMILADA


Sudorosa, caliente
y enredada entre las sabanas,
despierto a esta sofocante
noche de verano,
que exigente y caprichosa
se apodera de mi sueño.

La luz de la luna me atrae
como a una polilla hacia el exterior,
incitando a mi mente a divagar,
a descubrir sensaciones
olvidadas en el recuerdo.

El olor de la tierra seca y caliente,
la tibieza de la brisa nocturna,
el sonido de los silencios,
la oscuridad que me ampara y me cubre...

Perezosa y adormilada,
salgo a la noche y acepto su invitacion,
mientras me acuna en su regazo,
como si fuera una niña,
que relajada entre sus brazos,
cierra los ojos lentamente
y se deja seducir por su llamada.

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