Esta tarde me acosté a dormir la siesta
sola y desnuda… he despertado contigo,
mis manos ¿o eran las tuyas?
resbalaban por mi cuerpo,
provocando que se tensara
entre excitantes sensaciones
que me hicieron temblar y gemir quedamente…
Empapada… tambien de sudor,
me resistia celosa a dejarte marchar,
hasta que el sueño siempre esquivo
me forzó a abrir los ojos
para ver como desaparecias
de entre mis dedos.
sola y desnuda… he despertado contigo,
mis manos ¿o eran las tuyas?
resbalaban por mi cuerpo,
provocando que se tensara
entre excitantes sensaciones
que me hicieron temblar y gemir quedamente…
Empapada… tambien de sudor,
me resistia celosa a dejarte marchar,
hasta que el sueño siempre esquivo
me forzó a abrir los ojos
para ver como desaparecias
de entre mis dedos.

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