viernes

CANSADA...



Al fin llegué a casa desesperada por deshacerme de todo lo que llevaba y empecé a quitarme lentamente la camisa, los tacones, la falda, el sujetador, las braguitas, los agobios y las prisas y los dejé todos tirados sobre el sofá.

Encendí el agua caliente de la ducha, lo deje correr un rato por mi cuerpo y mientras me enjabonaba, el sonido fue reconfortándome hasta que sin esperarlo empezó a chorrear el cansancio, que fue escurriéndose poco a poco hasta los pies, deshaciéndome de el como de unas zapatillas viejas.





Me envolví en la toalla, y mientras esta me abrazaba, secaba las gotas que resbalaban por mi piel con tal delicadeza, que parecía algodón en flor y casi rozando, con el agua fue llevándose ataduras, presiones y malos recuerdos…

Finalmente me metí entre las sabanas tibias de mi cama, que me invitaban al sueño, que me llamaban seduciéndome hasta que cerré los ojos, mi cuerpo empezó a flotar… y fui a visitarte…

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