Nada, no siente nada,
todo es efervescencia,
sollozos, gemidos,
lágrimas alrededor de ella,
pero nada ve, nada.
Tantos años, golpes y besos,
ya son nada.
Tantos miedos sin sombras,
miedos de nada.
Vueltas, gente, murmullos
de silencio sonoros,
una queja,
un timbre que nos rompe,
vasos, café cargado,
soplos de viento frío, noche,
y ella, fría, ni se inmuta.
Ya, ni siquiera siente
el silencio de su callada
última noche de nada.

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